REJUVENECER LA PIEL

 

 

La piel es un órgano más de todos los que
comprenden nuestro organismo,
el más expuesto al daño
y deterioro del
exterior.

La piel tiene vida, en su interior suceden cientos
de procesos metabólicos cada segundo y, dado
que la capa visible que apreciamos es
la única capa muerta, nos parece
increíble e imposible aceptar
su gran actividad.

 

 

 

 

 

 

 

 

Debemos diferenciar la edad biológica de la
edad cronológica. Esta no es más que los
años que cumplimos; la primera es
la edad fisiológica o la edad
de nuestras células.

La capa más externa es la epidermis, su función
básica es retener el agua del cuerpo y
ejercer de mecanismo de barrera.
La capa más interna, la dermis; una de sus
funciones principales es mantener
la elasticidad y juventud
de la piel.

 

 

LA CRONOBIOLOGÍA DE LA PIEL

 

 

Diferentes investigaciones han demostrado que las
células de la piel, queratinocitos, fibroblastos
y melanocitos, actúan de forma coordinada,
favoreciendo una sucesión de
funciones rítmicas.

La aplicación en el momento adecuado de los
cosméticos, nos permite potenciar
procesos de protección y
regeneración naturales
de nuestra piel,
o frenarlos.

La piel prioriza su actividad, siguiendo una lógica
de supervivencia. Durante el día fabrica las
enzimas antioxidantes necesarias para
protegerse frente a cualquier
agresión medioambiental.

Cuando el cuerpo reposa, el organismo continúa
trabajando. Es durante la noche, cuando la
piel reconstruye sus funciones
esenciales y recupera
su ritmo biológico.

 

 

 

Durante la noche debe recuperar la energía agotada
y utilizada durante el día y prepararse para
el amanecer cotidiano.

Es durante el periodo nocturno, debido a esa
crono programación del organismo,
cuando las funciones
primordiales se
ralentizan.

La hormona del despertar, el cortisol, está inactiva.
Las defensas naturales están adormecidas.
La circulación cutánea se ralentiza.
Se altera la vascularización.

Las funciones secundarias del organismo entran en
hiperactividad; las células cutáneas proliferan
y se dividen. Sucede entonces el proceso
de regeneración para reconstruir la
capa córnea y recuperar la
barrera de protección.

De esta forma, el metabolismo celular pone freno
a las agresiones que ha experimentado
durante el día y se impide que se
dañen las capas profundas.

 

 

CAPAS DE LA PIEL

 

Las diferencias entre los diferentes tipos de piel, secas – normales – mixtas – grasas,
están en el grosor de las capas, el estado de conservación del colágeno o la
melanina, si existen más número de glándulas sudoríparas o menos, etc.

Cada una de las cuales está formada por varias subcapas.
Los anejos de la piel, como folículos y glándulas
sebáceas y sudoríparas, también desempeñan
diversos papeles en su función global.

EPIDERMIS

 

Es la zona más externa y visible de la piel.
Compuesta mayoritariamente por queratinocitos, melanocitos y
células de Langerhans, su función básica es retener el
agua del cuerpo, ejercer de mecanismo de barrera
frente a agentes químicos dañinos así como
frente a organismos patógenos y llevar
a cabo los procesos de
renovación celular.

CAPAS

Estrato Córneo – Estrato Granuloso
Estrato Espinoso – Estrato Basal

 

 

DERMIS

 

La capa más interna, formada por fibroblastos, adipocitos y
macrófagos, está unida fuertemente a la epidermis a
través de la membrana basal, y contiene
numerosas terminaciones nerviosas
que proporcionan las sensaciones
de tacto y temperatura.

Alberga también los folículos pilosos, glándulas
sudoríparas, glándulas sebáceas, glándulas
apócrinas y vasos sanguíneos, y una de
sus funciones principales es
mantener la elasticidad y
juventud de la piel.

 

 

COMPONENTES DE LA DERMIS

FIBRAS

 

COLÁGENO

El colágeno permitirá actuar como “colchón” sobre
las fibras de la dermis y recuperar la piel,
aportando un volumen y elasticidad
únicos, proprocionando
resistencia y cohesión
al tejido cutáneo.

ELASTINA

Responsable de la elasticidad de la piel.
Red de fibras elásticas que permiten
volver a su estado original de
bobina, después de realizar
un estiramiento
transitorio.

CÉLULAS

 

FIBROBLASTOS

Juegan un papel esencial en la protección de la vida,
restaurando continuamente la estructura
reticular tridimensional que rodea
las células, las proteínas.

 

MATRIZ EXTRACELULAR

 

Proteoglicanos: Proteínas que se encargan de mantener a las células
de la DERMIS unidas entre sí. Mantienen la hidratación del
espacio extracelular, reteniendo la hidratación en el
entorno de las células. Restauran las células de
la piel, responsables de dar turgencia,
estabilidad y elasticidad.
Glicosaminoglicanos: Sustancias responsables de la hidratación de la epidermis.
Mucopolisacáridos: Su función principal es retener agua en los tejidos.

 

 

CAMBIOS EPIDÉRMICOS

 

 

 

Esta cascada de procesos que produce la cronobiología de la piel,
da como resultado profundos cambios en nuestra piel.

 

SECA y ESCAMOSA
Junto con la pérdida de humedad, la producción de queratina

y de los lípidos cutáneos se ralentiza, alterándose la crema
natural de nuestra piel, presentándose más seca.

 

CON MANCHAS
Está demostrado que con el paso del tiempo el descenso
en el número de melanocitos (10-20%).

Sintetizándose menos melanina y, en consecuencia,
reduciéndose la barrera de protección natural de la
piel frente a la radiación solar.

Además, en localizaciones precisas, se acumula un conjunto
de melanocitos que, de forma desordenada e imprecisa,
generan melanina en abundancia provocando manchas,
las conocidas como manchas seniles o léntigo senil.

 

FINA y SENSIBLE
Las células de Langherans o células de defensa, disminuyen
entre un 25 y un 50%, quedando la respuesta inmunológica
de la piel trastocada y sensibilizada.

Los queratinocitos, debido al descenso de capilares activos,
no pueden acceder a tomar el oxígeno de los capilares para
realizar la regeneración celular, y el tamaño de la capa
regenerativa se ve disminuida, resultando una epidermis más
fina y desprotegida.